jueves, 22 de abril de 2010

Zanahorias en el camino

Para qué contradecirles
Ya estoy dopado de soma
Pierden tiempo irritándome
Estoy sedado
enfocado como bestia de carga
en seguir el camino
porque sí no más.
Es la dirección la que manda
El sentido común
-que es otra forma de decir
supervivencia a pesar del hastío.

SE apreciará tal vez
por el más joven
por la más dulce
que ya no inspiro
y sólo respiro.

Es cierto.
Sucede cuando se olvida
la importancia
de hacer preguntas.
Ahora, ni las respuestas
valen la pena.

Trotemos
trotemos
trotemos
-doce cascabeles lleva mi romera...
y veamos si en el camino
encontramos una zanahoria
que inalcanzable
nos indique más camino.

Es cierto
se extraña
se anhela
En otras palabras
deseo el deseo
Recuperaría la ansiedad
que gobernaba las palabras
que nos sedujeron.

NO te equivoques
no me rindo.
Es sólo que ahora
ya no busco.
Sólo encuentro.






miércoles, 21 de abril de 2010

Hotel Rokamar

Me habría gustado llamarme Ilo
y cuidar llamas en una quebrada de piedras
masticar coca
silbar fuerte
arrojar piedras
y calcular a simple ojo
cuándo la luna
haría de la noche un semi día.

Hubiera elegido
dormir no muy arropado
escupir fuerte
y dibujar en las piedras
líneas espirales
besos pezones y cielos.

Pero no me llamo Ilo
y cuando duermo
no veo las estrellas.
A veces
sólo a veces
veo besos espirales
en algunas piedras.

miércoles, 20 de enero de 2010

Quién dijo que todo esta perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Páez.






martes, 29 de diciembre de 2009

martes, 22 de diciembre de 2009

viernes, 18 de diciembre de 2009

Primer amor

La vi
entre la sección de manualidades
y de las aventuras de Máximo Chambonez
La vi así
con su cuello
en un fondo negro que decía
no hay nada más que ella aquí
que ella.
Y yo me convencí
que no había nadie más para mí.

Luego vinieron
los otros amores.



jueves, 3 de diciembre de 2009

Saber que has vuelto
-aún ignorando que te habías ido-
llenó este calor vespertino
de una risa interior
que no para de cabalgar.

Cosquillean tus noticias
y he creído ver tu piel nueva
y tu mirada soberbia de bella.

Entonces
miro por la ventana
(orientado por la brújula interna)
ubico tu existencia
y salgo a volar.

Me recordaste a Cesare Pavese
cruzando Italia de sur a norte
y vice versa
encontrando detalles
sorpresas
en la norteña Italia
tan lejana de su sureña existencia.

Dicen que recuperó el habla
después de odiar al norte
cuando conoció a Norberto Bobbio
y juntos bebieron en un puterío
y se perdieron de noche
en los barrios industriales
llenos de muros con consignas
antifachistas.

Pero la verdad
y eso lo confiesa el mismo Pavese
es que Bobbio se quedó dormido
en una mesa olvidada
mientras el poeta inolvidable
salió a buscar el amor
en un plaza de Milán.

Y lo encontró.

Lo demás son libros
y poesía.
(Segura que no te he regalado un libro
una nota siquiera
de Cesare Pavese?)


Benvenute!

(Feliz!)